Vista de la capilla, el Cristo en el Centro y los relicarios rodeándole

Capilla del Santo Cristo y de las Santas Reliquias

Con motivo del IX centenario de la fundación de la Real Colegiata de Roncesvalles, la antigua capilla del Cristo ha sido transformada en un espacio singular: el retablo del Santo Cristo y de las Santas Reliquias.

Se trata de un lugar que une devoción, historia y arte, pensado tanto para fieles como para peregrinos del Camino de Santiago y visitantes.


Un espacio que invita a la contemplación

La capilla está concebida como una catequesis visual. La reja de hierro situada en primer plano marca simbólicamente la separación entre el mundo temporal y lo eterno, subrayando el valor de lo que se custodia en su interior: un auténtico tesoro espiritual.

El conjunto no busca la sobriedad, sino transmitir la idea de una Iglesia universal y triunfante, representada por la multitud de santos que rodean a Cristo.


El Santo Cristo, centro del retablo

En el centro se encuentra la imagen del Cristo crucificado (siglo XIX), de gran expresividad y detalle anatómico.

Cristo es presentado como el eje de la Iglesia y fuente de vida, en torno al cual se organiza todo el retablo. La disposición de las figuras recuerda la imagen evangélica de la vid y los sarmientos: los santos permanecen unidos a Él y dan fruto.

Detalle de dos de los relicarios
Detalle de la parte inferior de la capilla

Los bustos-relicario: una Iglesia viva

Rodeando al Crucificado se disponen dieciséis bustos-relicario y seis brazos-relicario, realizados en madera de cedro por el artista ecuatoriano, afincado en San Antonio de Ibarra: Lauro Germán Pomasqui.

Su estilo neobarroco, rico en policromía y detalles, da vida a una amplia representación de santos vinculados a Navarra y a la tradición cristiana.

Estas piezas albergan reliquias procedentes tanto del tesoro de la colegiata como de diversas instituciones, entre ellas:

  • Catedral de Pamplona
  • Monasterio de Leyre
  • Catedral de Toledo
  • Catedral de Oviedo
  • Catedral del Burgo de Osma
  • Basílica de Saint-Sernin de Toulouse
  • Parroquia Santiago de Sangüesa.
  • Prelatura del Opus Dei
  • Comunidades religiosas: Capuchinos, Agustinos, Servicio doméstico.  

Una disposición llena de significado

La organización del retablo sigue un orden simbólico:

  • En la parte superior, san Miguel Arcángel preside la escena, como antiguo patrón del Reino de Navarra.
  • Junto a la cruz, aparecen los primeros evangelizadores, san Saturnino y san Honesto.
  • A ambos lados, se representa la Iglesia apostólica y magisterial, con figuras como el apóstol Santiago y san Agustín.
  • En los niveles inferiores, se encuentran santos especialmente vinculados a Navarra, como:
    • santos Fermín y Francisco Javier
    • santos Emeterio y Celedonio
    • santas Nunilo y Alodia
    • santos Veremundo y Gregorio Ostiense
    • santos Raimundo y Virila
    • santa Vicenta María y san Ezequiel Moreno

En los laterales, los brazos-relicario completan el conjunto con otras figuras destacadas de la tradición cristiana como san Sebastián, san Román, San Eulogio de Córdoba, beato Juan de Palafox, san Pío de Pietralchina y san Josemaría.


Un mensaje para el peregrino

Este retablo es mucho más que una obra artística: es una invitación a comprender la comunión de los santos.

Cada figura recuerda que la santidad es posible en todos los tiempos y circunstancias, y que el camino cristiano —como el propio Camino de Santiago— tiene una meta que va más allá de lo geográfico: la unión con Cristo, fuente de vida y plenitud.



El relicario, obra de orfebrería en dorados

Retablo del Señor de las Espinas y Relicario de las Santas Espinas

El relicario de las Santas Espinas es uno de los tesoros más valiosos de la Real Colegiata de Roncesvalles, tanto por su significado religioso como por su riqueza histórica y artística.


El relicario: una cruz convertida en tesoro

Las santas Espinas se custodian en un relicario en forma de cruz plateresca de plata dorada, realizado en el siglo XVI.

Originalmente concebida como cruz procesional, fue transformada posteriormente para albergar las dos Espinas de la Corona de Cristo.

Su base, de forma cuadrilobulada, presenta los símbolos de los cuatro evangelistas (el llamado tetramorfos). La cruz está ricamente decorada con motivos vegetales, propios del arte renacentista.

Para acoger las reliquias, se modificó su estructura original, incorporando dos pequeños tubos de cristal donde hoy se conservan las Santas Espinas.


Detalle de una de las imágenes actuales, realizadas recientemente por el escultor Lauro Germán Pomasqui
Un viaje desde Tierra Santa hasta Roncesvalles

La historia de estas reliquias recorre siglos y territorios:

  • Tras la crucifixión de Cristo, la corona de espinas fue custodiada en Jerusalén.
  • En el año 614, ante la invasión persa, fue trasladada a Constantinopla.
  • En 1238, el rey san Luis IX de Francia adquirió la corona y mandó construir la Sainte-Chapelle de París para su conservación.

Desde entonces, algunas espinas fueron repartidas como donación a distintas iglesias europeas.

En el Reino de Navarra, el rey Teobaldo II, casado con una hija de san Luis, recibió tres Espinas como regalo. Según la tradición, decidió entregar una a la Catedral de Pamplona y dos a Roncesvalles, lugar clave del Camino de Santiago, para que pudieran ser veneradas por peregrinos de toda Europa.


El retablo de la capilla del Santísimo

El relicario se integra en un retablo barroco situado en la actual capilla del Santísimo.

Este retablo se organiza en tres partes:

  • Banco o predela: incluye el sagrario, decorado con la imagen del pelícano, símbolo de Cristo que se entrega por la humanidad.
  • Cuerpo principal: enmarcado por columnas salomónicas decoradas con hojas de vid y racimos, que evocan la Eucaristía. En el centro se encuentra la imagen del Señor de las Santas Espinas.
  • Ático: coronado por un frontón apuntado, presidido por el busto de san Luis, rey de Francia, vinculado a la historia de las reliquias.

Las imágenes actuales han sido realizadas recientemente por el escultor Lauro Germán Pomasqui y Mateo Gabriel Pomasqui, policromador, manteniendo la continuidad estética y devocional del conjunto.


Detalle de la talla policromada del Señor de las Espinas
Un lugar de acogida y devoción

La presencia de las Santas Espinas en Roncesvalles no es casual. Este enclave, puerta de entrada del Camino de Santiago en la península, ha sido durante siglos un lugar de acogida, oración y encuentro entre pueblos.

Las santas reliquias recuerda el sufrimiento de Cristo, pero también invita al peregrino a descubrir el sentido profundo del camino: un itinerario interior de fe, entrega y esperanza.


Para saber más sobre los tesoros que alberga la Real Colegiata de Roncesvalles, visita nuestra página de Patrimonio Cultural


Renovación de la Capilla del Santo Cristo y el retablo del Señor de las Espinas