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Roncesvalles
Roncesvalles
 

ROMERÍAS A RONCESVALLES

 

Orreaga-Roncesvalles no es únicamente el más privilegiado alto en el primer camino de Europa. Desde hace siglos se ha convertido también en uno de los centros de convocatoria religiosa más concurridos de Navarra.

 

Santa María la Real de Orreaga-Roncesvalles.  

[Ver el mapa de la zona] 

Independientemente del fervor jacobeo, a lo largo de los siglos se ha desarrollado en torno a la Virgen de Roncesvalles una fuerte tradición devocional, plasmada en numerosas romerías. La máxima demostración de esta influencia fue la coronación canónica de la imagen en 1960, al igual que había ocurrido antes con otras patronas marianas, como Santa María de Pamplona, la Virgen del Puy de Estella o la de Ujué.

Del mismo modo que ésta última es considerada como la "patrona" de las tierras meridionales de Navarra, Santa María de Roncesvalles es, sin duda, la Reina del Pirineo navarro. Su cofradía, refundada en 1985, es la más numerosa de la Comunidad foral con más de tres mil miembros, y el número y arco de influencia de sus romerías así lo atestiguan.


Romería del valle de Aezkoa.

 La Virgen de Roncesvalles se celebra el 8 de septiembre, fecha en la que se conmemora la Natividad de María. Sin embargo, la mayor parte de los pueblos y valles de los alrededores acuden en romería a los pies de la Virgen del Pirineo en primavera.

En los meses de mayo y junio, los valles de Aezkoa, de Arce y de Erro, junto con las localidades de Luzaide-Valcarlos, Aurizberri-Espinal y Auritz-Burguete, y las parroquias de Aoiz y de San José de la Chantrea en Pamplona acuden a rendir homenaje a la Virgen de Roncesvalles. El ciclo se cierra en septiembre, con la visita de la Baja Navarra, y configura el siguiente calendario romero:

1 de mayo Valle de Aezkoa (mañana)
Parroquia de San José de la Chantrea de Pamplona (tarde)
Primer domingo de mayo Luzaide-Valcarlos
Segundo domingo de mayo Valle de Arce y Oroz-Betelu (conjunta)
Tercer domingo de mayo Valle de Erro
Cuarto domingo de mayo Aurizberri-Espinal
Quinto domingo de mayo/primero de junio Auritz-Burguete
Junio (días móviles) Parroquia de Aoiz
Miércoles anterior al 8 de septiembre Baja Navarra

En todas ellas queda impreso el recuerdo de la profunda relación del hospital con estas comarcas, dirigidas tanto espiritual como económicamente desde estas alturas del Pirineo durante siete siglos.

Romería del valle de Aezkoa

Las penitentas de Aezkoa a su llegada a la Colegiata.


De todas las romerías que llegan a Roncesvalles, la más vistosa y colorista es, sin duda, la del valle de Aezkoa. Presidida por las cruces parroquiales, en la procesión desfilan los alcaldes, los jóvenes y los niños del valle ataviados con los variados trajes regionales.

Los entunicados, máximos representantes del fervor y el sacrificio espiritual, caminan en dos filas, con la cabeza cubierta y sus cruces a la espalda -alzadas por encima de sus cabezas-. Tras ellos, marchan también las penitentas descalzas, cubiertas con un velo y portando un crucifijo y un rosario.

Además de devoción, las visitas a la Virgen constituyen también una gran fiesta popular que se desarrolla en las campas y en las arboledas que rodean la Colegiata.

Romería del valle de Arce y Oroz-Betelu

Romería del valle de Arce y de Oroz Betelu
a Roncesvalles, mayo de 1987.


La romería del Valle de Arce -que se realiza de forma conjunta con la de Oroz-Betelu- es, por otra parte, la más constante a lo largo de la historia. Se conoce su existencia desde el siglo XVI, aunque debía de celebrarse incluso con anterioridad.

Los romeros parten de dos puntos: de Oroz-Betelu a las seis de la mañana y de Arrieta a las siete. En la primera marchan los romeros de Azparren, Olaldea, Gorraiz y Artozqui, mientras que los de Lusarreta, Saragüeta, Urdíroz, Úriz, Muniáin, Arrieta, Villanueva, Imizcoz, Espoz y Lacabe van en la segunda.

Ambas llegan al cruce de carreteras y cada pueblo marcha entonando sus cánticos tradicionales y su propio rosario. Las cruces parroquiales cierran la marcha, precediendo al respectivo alcalde, que sostiene la vara de mando. Los romeros caminan en dos filas, con la cruz apoyada a sus espaldas y agarrándola por el madero corto, con los brazos levantados.

El entonces Prior de Roncesvalles recoge las varas de los alcaldes para ofrecérselas a la Virgen.


Cuando se avista la Colegiata y termina el rosario, cada parroquia canta sus letanías. El "ora pro nobis" es un grito repetido durante siglos en el mismo sitio, que representa clamores de perdón, alegría, alabanza y piropos a la Madre. Los romeros son recibidos por el Cabildo colegial, con el Prior al frente, y entran todos a la iglesia para celebrar la misa multitudinaria, confesarse y ofrecer los presentes a la Virgen.

Tras la misa llega la "mesa", con el tradicional "caldico" en el albergue de los peregrinos. Los pueblos comen por grupos "perretxikos" (un tipo de setas), truchas, cordero y cuajada. Son comidas llenas de alegría y ganas de diversión, donde los vecinos de la zona muestran su solidaridad y cohesión.

Después de comer, al atardecer, tienen lugar las salves del Valle de Arce y de Oroz-Betelu, que ponen el broche final a las celebraciones del día. Tras la fiesta, los romeros regresan a sus casas con las ilusiones marianas renovadas.